“Dos pensamientos distintos siempre deben estar abiertos a la luz del entendimiento”, afirma el productor, resumiendo el tono de esta obra que se presenta a partir de este viernes en la Sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito.
El teatro es alquimia pura, un laboratorio vivo donde la literatura, la danza, la música y la plástica se funden para generar una intensidad irrepetible. Allí, en esa frontera luminosa entre lo real y lo soñado, el actor ofrece su verdad y el público devuelve su atención, creando una obra distinta en cada función, un ritual que solo existe en el instante. Ese universo mutable, Guillermo Cordero lo ha consolidado como una de las figuras más influyentes de las artes escénicas en República Dominicana. Su trayectoria abarca dirección artística, producción, coreografía y composición que enriquecen un relato en movimiento: la pureza de la forma, la conexión con la identidad, el riesgo, estética y visión. Sus luces lo reconocen por la precisión del movimiento, la narrativa clara, la capacidad de transformar escenarios y por una sensibilidad que armoniza espectacularidad y contenido.
Ha sido responsable de montajes que han marcado hitos en el teatro musical y en las presentaciones de gran formato del país, integrando el talento local con ciudades internacionales. Musicales, carnavales, Guillermo articula experiencias memorables: piezas donde la danza dialoga con la dramaturgia, donde la música es identidad de pueblo emocionado y donde cada detalle responde a una visión artística coherente.
Su nuevo reto
Su siguiente reto iniciará en la Sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito este viernes 5 desde las ocho de la noche hasta el domingo 15 (este mes), cuando su ingenioso e imponente montaje abra la escena a un texto en una obra teatral con un misticismo religioso, pero a la vez dramático y lleno de intensidad y reflexión.
“Habemus Papa” es el proyecto que enfrenta a dos mentalidades humanas para descubrir los roles ocultos de dos figuras que estuvieron en la cúspide del trono de Pedro, y por lo no todo muestra su humanidad, donde los miedos antes no vistos se representan con exquisita claridad.
Cordero asegura que esta obra es una puesta en escena que busca ese superarse a sí mismo porque él nunca da una presión, ya que cada una de sus obras siempre da un notable reto.
“Es una historia donde lo complejo se transforma en lo justo… en momentos que todo lo que pueda verse en esta forma de pensamiento está completamente concatenado… y que las almas son concluyentes… que nunca desfallecen y por eso el poder… como dos dioses ante dos dioses… como el poder…”, comentó el productor.
Para esta obra (Habemus Papa) Guillermo explica que la escenografía se basa en la parte esencial… y muy poderosa, que invita a la reflexión.
Cordero, fiel a su estándar de excelencia, logra que cada elemento presentaba sostenga un diálogo. Con una escenografía sobria y simbólica, iluminación que subraya el misterio de este encuentro donde el poder espiritual se enfrenta a hacer que la fe y las dudas se miren a sí mismas con una fuerza casi confesional.
“Dos pensamientos distintos y tormentosos deben estar abiertos a la luz del entendimiento”, afirma Cordero, resumiendo el tono de una obra que no da respuestas fáciles, sino que siervo como catalizador de pensamiento crítico.
El director principal fortifica con fuerza. José Guillermo Cortines encarna a un Papa Francisco convincente, humano y vulnerable; mientras, Juancito Javier da vida a un Benedicto sólido, irracional y profundamente instintual.
A su lado, Karla Licari (Sor Letizia); Hisdras Tavares (Sor Regina) aportan matices y vivacidad; y, acompañados por Víctor Gómez y Héctor Then, en interpretaciones que elevan la intensidad emocional de la trama.
El espectáculo, definido en la mirada de la dualidad entre lo reflexivo y lo profano, se beneficia de una banda sonora que enriquece la espiritualidad y el riesgo. La escenografía, centrada en un simbolismo del poder, una silla, una habitación, penumbra, obliga al público a leer los signos, a intuir las fuerzas del diálogo y los silencios.
“Fue un tipo de desafío no solamente para los actores sino asimismo para mí”, resaltó Guillermo. “Una conceptualización que hace un gran referente con Habemus Papa, una obra moderna y profundamente teatral”, asegura Cordero, quien enfatiza que su orgullo mayor es el equipo con el que ha construido esta obra: intérpretes dedicados, músicos rigurosos en su precisión, técnicos atentos y creativos.
Cordero invita, una vez más, a confiar en el poder de un espectáculo que no solo entretiene, sino que confronta. El estreno será este viernes 5, en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, con un equipo de primer nivel formado por José Guillermo Cortines, Juancito Javier, Karla Licari, Hisdras Tavares, Víctor Gómez y Héctor Then en los roles principales. La obra contará con la participación especial de Daily Jackson, Patricia Ascuasiati y Humberto Mena, bajo la producción y dirección artística de Guillermo Cordero, con textos adaptados de Adélia Seelman.
Experiencia
Aunque Habemus Papa tuvo mucho éxito por su adaptación de la obra, Cordero insiste en que esta puesta teatral, por autor de Anthony McCarten de Nueva Zelanda y actual adaptada a versión personal suena más…
“No encontré la obra en Instagram, luego de ver la película y haberla leído en la librería no me atreví, es de Anthony McCarten una de las reconocidas y sentí que tenía que hacerlo un derecho y no para hacer un película ‘Los dos papas’… Yo le quité muchísimas partes, incluso algunas complejas porque no hubiera cabido, la escena que hubiera durado dos horas y media”.
Cordero asegura que esta obra se muestra la parte humana del reencuentro papal, el reconocido Joseph Aloisius Ratzinger, conocido “Benedicto XVI” encabezó el papado. “Me inspiré que esas dos almas… dos momentos que se muestran los pensamientos distintos y tocan la parte del poder y enfrentamiento que generan dos figuras importantes.
Fuente: Listín Diario Impreso



